Pecados en la capital

Un tarde más de lluvia en la Ciudad de México, sin ganas de salir de la casa busqué alguna película en Netflix. Indagué en la categoría “Sombría”, la cual me arrojó una serie de películas sin un criterio claro (tal vez de ahí viene el nombre) que iban desde Oliver Twist (Roman Polanski, 2005) hasta unas TED Talks dedicadas a la paz. Elegí Seven (David Fincher, 1995) pues la recordaba lluviosa, fría y oscura como aquella tarde. Tremenda sorpresa me llevé cuando los detectives Somerset y Mills acuden a la escena del primer crimen. ¿Cómo había podido olvidar que se trataba de un asesinato por gula? ¿Qué película creía que estaba viendo? Esa noche soñé con fuentes de espagueti a la boloñesa. A la mañana siguiente pensé que lo mejor sería ir a comer a algún restaurante italiano buenísimo para quitarme el mal sabor de boca del sueño. Como desde hacía tiempo quería volver a La Santa Gula no dudé ni por un segundo que era el mejor momento.

El lugar es un local angosto y largo bastante acogedor, con una pared llena de lechugas hidropónicas que utilizan en los platillos. La carta consiste en algunos platillos tradicionales de Malta, Italia (de donde es Mark, el inconfundible y amabilísimo dueño) como pizzas, emparedados, hamburguesas, ensaladas, postres y algunas bebidas. No es un restaurante italiano tradicional. Para empezar pedimos una crema de tomate de la casa, con mucho cuerpo, exquisita. Para nuestra sorpresa (tampoco lo recordaba) los nombres de las hamburguesas llevan los siete pecados capitales así que para seguir con el mood del día compartí una Perezosa que lleva tocino y queso cheddar (queso de leche de vaca originario de la villa Cheddar, en el condado de Somerset -¡qué casualidad!-, en Inglaterra) pero la convertimos en maldita (opción para agrandar la hamburguesa, lleva 200g. carne y 50g. queso), es una verdadera maravilla sentir cómo el queso derretido que va dentro de la carne se mezcla en la boca, lujurioso el asunto. Después dividimos entre una porción de Timpana Maltesa, que consiste en macarrones en salsa boloñesa envueltos en un hojaldre crujiente. Probamos también un poco de Arancini con salsa boloñesa, una albóndiga de arroz empanizada y frita cubierta con salsa y queso parmesano (mi plato favorito desde que fui la primera vez). Casi no nos dio el estómago para probar el delicioso emparedado de roast beef (platillo de carne inglés que consiste en un lomo de res sin hueso horneado con algunas hierbas. Ya cocido se sirve rebanado y acompañado tradicionalmente con una salsa espesa) pero lo logramos. Para pasar todo esto no hubo nada mejor que beber Orzata, horchata de almendras (de li cio sa). Hubo quien siguió comiendo (¿verdad Julián?) pero las demás teníamos que hacer hueco para los postres: pay cremoso de limón (sin huevo y sin crema, así lo explicó Mark), tarta de manzana tibia (una receta inglesa como también nos lo explicó Mark) y finalmente unos profiteroles cubiertos de chocolate (postre ampliamente servido en toda Europa. Son unas bolas hechas de pasta ligera -pasta choux- que se hornean y después se rellenan de varias cosas como crema batida, crema pastelera, helado, chocolate o incluso queso) muy llenadores que tuvimos que comer más tarde como cena porque ya no había cómo en ese momento (sí, de verdad cené ese día).

Aunque la caminata de regreso ayudó un poco no voy a negar que durante un buen rato me sentí como aquél gigante cadáver de Seven, inerte ante la lluvia torrencial y las linternas sobre su cara. Sin embargo creo que igual vale la pena arriesgarse ante los asesinos de pecadores del mundo y caer en la tentación de vez en cuando.

La Santa Gula: Xicoténcatl 168 | Col. Del Carmen, Coyoacán | Ciudad de México

Promedio de consumo por persona entre $150 y $250 Pesos.

Horario: De lunes a sábado de 11:00 a 21:30 hrs.

NOTA: También tienen una panadería muy buena.

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4 Respuestas a “Pecados en la capital

  1. Ya se lo comenté al propio Mark: La Santa Gula ganaría si elaborase sus propia salsas para acompañar sus propuestas, especialmente a sus hamburguesas, en lugar de recurrir a las embotelladas que lo único que aportan es confusión a los platos que se ofrecen. Como hiló conductor de post , 7, es una buena idea, como película me parece una salsa embotellada que habría que evitar.

  2. Mi amigo Chad Ludington, aparte de haber escrito un libro recientemente sobre la politica del vino en el siglo 17 en Inglaterra, ahora esta estudiando el queso Cheddar en Somerset, Que coincidencia!

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