The Wild West | Parte 2

Después de Yellowstone nuestro viaje continuó hacia el norte por Montana. Acompañamos a la Cereza Salvaje de visita a una pequeña ciudad llamada Bozeman. El camino confirmó que nos encontrábamos en un lugar remoto de Estados Unidos, de granjas, cultivos y ranchos de ganado. Nos hospedamos con el simpático Matt, quien amablemente, y sin conocernos pero gracias al Couch Surfing (red social de viajes donde los miembros ofrecen o buscan alojamiento gratuito), nos recibió con botana, vino y cerveza (cerveza local, por supuesto) en su casa sin chapa.

Al día siguiente el anfitrión nos llevó a cenar al Montana Ale Works, un restaurante bastante popular cuya carta tiene platillos de todo el mundo, aunque lo que realmente es bueno de ahí es la cerveza que hacen ellos mismos. De entrada pedimos dumplings de bisonte (los dumplings son trozos de masa rellenos generalmente y cocidos al vapor o hervidos en agua o caldo. Se encuentran en muchas cocinas de todo el mundo pero son populares en los lugares de comida china) con salsa de mango y jengibre, traían de guarnición una ensalada de pepinos rallados, cebollín, pimiento y arúgula con una salsa de yogurt y wasabi (raíz japonesa de la familia de los rábanos que se ralla y se come en forma de pasta. Produce una sensación de picor que dura unos segundos en las fosas nasales cuando se come). Fue una combinación extrema de sabores, demasiados para nuestro gusto, no sabía mal pero se perdía el sabor del bisonte. De plato fuerte pedimos un pastel de carne de puerco, res y bisonte con costra de tocino y gravy (salsa espesa que se hace a base de los jugos de carne o vegetales durante su cocción), con muy buen sabor, no muy condimentado. La guarnición fue un puré muy bueno, con mucha textura ya que las papas no estaban completamente deshechas. Probamos de otro plato un poco de gallina de guinea confitada con ensalada de arúgula baby, queso de cabra y nueces, estaba rica. Comimos también unos Fish and Chips (platillo popular de en Reino Unido de pescado capeado con huevo y servido con papas fritas. Originalmente se servía en un trozo de periódico pues era una comida para los pobres), bien crocantes con salsa tártara y guarnición de ensalada de col, zanahoria y mayonesa. De postre compartimos un pay de queso con fresas, fresco, de consistencia ligera. De beber tomamos cerveza Bozeman watershed pale ale (5.4% de alcohol) y Wildwood organic doppelbock (8.5% de alcohol).

Salimos y caminamos un rato en una preciosa tarde calurosa de verano, tomamos sidra y manejamos hasta las aguas termales de Norris, a unos 45 minutos al este de Bozeman, donde tienen música en vivo los fines de semana. Esquivamos un venado atropellado, compartimos la alberca con una familia de menonitas y hablamos sobre las ideas extrañas que tienen los locales sobre México, como que nuestra fiesta nacional es el 5 de mayo, que los españoles destruyeron la civilización Maya, o que Cancún se parece al resto del país. De regreso admiramos los paisajes con vacas, silos y sistemas de riego al anochecer.

La hospitalidad de Matt continuó al día siguiente cuando nos regaló el salmón que su padre había pescado recientemente en Alaska, así que decidimos cocinarlo a la parrilla para él, con una salsa de mostaza, crema y hierbas, una receta de hace mil años que recordamos de nuestros tiempos felices con Alina y Guillermo en Puebla. La guarnición fue de papas y zanahorias con romero y una ensalada muy simple de lechugas, jitomate y rábanos con aderezo de vinagre y aceite.

A la mañana siguiente desayunamos rápido un yogurt de limón y un panqué de ruibarbo en el Community Food Co-Op para emprender el regreso hacia Wyoming por la carretera oeste de Yellowstone a través del estado de Idaho. Sin embargo, unos minutos antes de salir recibimos la pésima noticia de que no tendríamos el alojamiento prometido las últimas dos noches del viaje. Arrancamos de pésimo humor, que no cedió ni después de ver un alce ni de escuchar L.A. Woman completo. Horas después paramos en Driggs, Idaho a comer algo en un local pequeñito llamado Wrap & Roll. el humor mejoró un poco después de almorzar un delicioso sándwich de puerco BBQ, cuya carne deshebrada y extremadamente suave calmó además el hambre. Lo acompañamos con un refresco de jengibre. Sin embargo, fue más delante, en The Victor Emporium, Idaho, donde paramos por una famosa malteada de huckleberry (variedad de baya de Norteamérica), cuando finalmente volvimos a nuestro centro. Además Wild Cherry la disparó así que fue doble felicidad. Helado de vainilla súper espeso mezclado con bayas de huckleberry, lo sirven con popote extra grueso para que no se tape, de-li-cio-so. Vale la pena echarle un vistazo a la tienda de regalos, recuerdos, artículos para pesca y ropa deportiva.

Después de maldecir a nuestra ex futura anfitriona nos fuimos a acampar a un bosque cercano a Jackson. Al día siguiente desayunamos unos ricos y consistentes huevos benedictinos (huevos cocidos en agua servidos sobre un pan y cubiertos de salsa holandesa) en el Cafe Genevieve como parte de los preparativos para los festejos del 4 de julio (los preparativos implicaban, básicamente, encontrar una regadera). Resultó toda una novedad ver a los locales festejando el día de su independencia. Mucho alcohol, mucha ropa con banderas, mucha comida (probamos un cerdo estilo mongol con ajonjolí bastante bueno, ligeramente agridulce), mucho himno nacional y blue grass a cargo de los Old Crow Medicine Show y finalmente los fuegos artificiales (nada espectacular, siendo sinceros).

Esa última noche se convirtió en una pesadilla cuando la policía frustró nuestros planes de dormir en el estacionamiento del aeropuerto. No pudimos robarle el lugar a los otros turistas en el campamento más cercano así que dormimos en una calle solitaria para que no nos corriera de nuevo la policía. Mal dormidas y mal comidas el día siguiente pasó como en una nebulosa entre Los Angeles, Houston y el D.F. Nos tomó unos días comprender el maravilloso y espectacular viaje que habíamos hecho por las tierras lejanas de lo que alguna vez fue conocido como el salvaje oeste, pero donde hasta la fecha no se mezclan las razas y no hay hipsters sino vaqueros, tan sólo un poco más moderno que el retrato que hace Ang Lee del Oeste en Brokeback Mountain (Secreto en la montaña, 2005).

Montana Ale Works: 611 E Main St | Bozeman, Montana | Estados Unidos

Promedio de consumo por persona entre $30 y 40 Dólares

Community Food Co-Op: 908 E Main St | Bozeman, Montana | Estados Unidos

Es un supermercado de productores orgánicos que funciona como cooperativa entre los productores.

Wrap & Roll: 65 S. Main St. | Driggs, Idaho | Estados Unidos

Promedio de consumo por persona entre $6 y 9 Dólares

The Victor Emporium: 45 S Main St | Victor, Idaho | Estados Unidos

Malteada de huckleberry $7 Dólares

Café Genevieve: 135 E Broadway | Jackson, Wyoming | Estados Unidos

Promedio de consumo por persona entre $15 y 20 Dólares

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