Hulk en Tokyo

En general el buen humor habita en nosotros, pero cuando se aleja ¡ay nanita!

Hace unos días se me cayó la laptop al suelo, directo al piso, sin funda, a la 1:00 am. La prendí y fue evidente que había un grave problema. Sola y con el estado de cuenta en la mano lloré desconsoladamente. Sin duda uno de los peores momentos en que podría haberme sucedido semejante accidente, porque quiero pensar que fue un accidente. ¡Accidente he dicho! Laura y Lucía pagaron las consecuencias al día siguiente, y mi cabeza y mi panza el resto de la semana. Paracetamol, ketorolaco y trimebutina aparecieron en mi dieta, cada vez con más frecuencia a medida que el técnico de mac desaparecía de la tierra.

Unos días más tarde, Bianca sugirió ir por comida japonesa. Recordé que un amigo muy chistoso (quien por cierto me ha dejado plantada muchas veces y eso hizo que reviviera el mal humor un rato) me dijo un día que no había mejor comida para el alma que la nipona. Respiré hondo y supuse que sería buena idea ir.

Rodamos hacia el Tokyo, un acogedor restaurante en la Zona Rosa, atendido por sus amables dueños japoneses. No se si fue el feng shui, la verdad no se mucho al respecto, pero pasar sobre el puente y el estanque y encontrar mesa frente a un altar hicieron que los humores se calmaran. Ayudó también que cuando el mesero llegó a tomar la orden lo primero que preguntó fue qué diablos se había tatuado mi amiga en el brazo, detallazo antes de pedir las bebidas.

Comenzamos con la siempre fresca y rica entrada de cortesía, una pequeña ensalada de pepino y pulpo con aderezo y ajonjolí. De plato fuerte pedimos Champon, una consistente sopa a base de caldo de huesos de pollo y cerdo, con delgados trozos de puerco, mariscos, fideos, huevo duro y verduras, incluía mucha col (repollo). Llenadora, de sabor fuerte y deliciosa. Como siempre, probamos lo de los demás: el Tempuraudon, uno de mis platos favoritos del lugar: de sopa dashi (es la base de la sopa de miso, puede llevar muchas cosas pero normalmente está hecha de caldo de pescado bonito), con fideos gruesos (udón) y tempura mixto encima. Nos robamos también un pedacito de Sanshokumaki, un rollo al que no pusimos mucha atención por andar viendo los enormes bíceps y pectorales del chico que lo pidió. Para terminar comimos la fruta de cortesía que siempre mandan, gran detalle.

La buena comida, la peculiar fachada, lo lúdico de los palillos, salir con los amigos y comer con Hulk (no se si me refiero al de los pectorales o a mi) le ayudaron sin duda a ese mal humor, que ya va cediendo por fin.

Tokyo: Hamburgo 134 | Col. Juárez | Ciudad de México

Promedio de consumo por persona entre $200 y $250.

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5 Respuestas a “Hulk en Tokyo

  1. Esta buenísimo el blog!!… de hecho ya voy camino al Tokyo.
    Las fotos están muy buenas!!, son muy importantes para corroborar el dicho, esenciales para fomentar la curiosidad y un gran aliado del humor del blog, te mando muchos besos y, valga la redundancia, te seguire siguiendo en busca de nuevos rincones deliciosos de la comedera de esta y otras ciudades!

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